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Parker pone a la venta una mansión por $17 millones

La vivienda unifamiliar está ubicada en la Décima, entre la famosa y lujosa Quinta Avenida y la University.

 

NUEVA YORK. Sarah Jessica Parker parece ser más organizada con las finanzas que su ‘alter ego’ en la ficción, Carrie Bradshaw. La actriz y su marido, Matthew Broderick, han puesto a la venta una vivienda de lujo situada en el Greenwich Village, una de las zonas más exclusivas y bohemias de la ciudad de Nueva York.

El precio que el matrimonio ha fijado para su salida al mercado son nada menos que 17 millones de euros ($ 22 millones), 2,3 millones de euros ($ 3 millones) más que el precio por el que la compró el matrimonio hace tres años

La estrella de ‘Sexo en nueva York’ y su marido adquirieron la vivienda por 14,72 millones de euros ($19 millones) y lo reformaron por completo aunque nunca han llegado a vivir allí. Se trata de una característica ‘townhouse’ neoyorquina de cinco plantas con 631 metros cuadrados, situada en 10th Street, en pleno Greenwich village.

Esta no es, sin embargo, la primera vez que la pareja, que tiene tres hijos y otras millonarias inversiones en la ciudad de los rascacielos, han puesto a la venta esta propiedad. En 2012, un año después de adquirirla, intentaron subastarla sin éxito. El precio de salida que fijó la prestigiosa casa de subastas Sotheby’s era de 19 millones de euros ($ 25 millones).

Ahora el matrimonio ha decidido confiar su venta a los expertos inmobiliarios de lujo Douglas Elliman, una casa con una amplia tradición fundada en 1911. La vivienda, que tiene una arquitectura de reminiscencias griegas con la típica fachada de ladrillos, fue construida en 1846 y recuerda mucho a la que poseía Bradshaw en la ciudad. A diferencia del personaje, Parker tiene todas las plantas para ella y su familia.

La exclusiva mansión neoyorquina cuenta con chimeneas, jardín privado y, por supuesto, enormes guardarropas con un lugar específico para los zapatos, el rincón perfecto para los que, como la fashionista y ahora diseñadora, adoran los Manolos y sus diseños. (Internet/La Nación)