Opinión

Parientes mal llevados

En cada familia, hay integrantes que, a pesar de presentar un gran parecido físico, son muy diferentes entre sí, por las manifestaciones de su carácter y por su modo de establecer relaciones con otros miembros de la misma comunidad. Pues bien, también en el ámbito léxico existen vocablos que guardan similitud en cuanto a su significante, pero que, cuando deben usarse en la comunicación, poseen significados distintos, siempre regulados por el contexto.

El primer par de ejemplos lo daré con ‘despido’ y ‘despedida’: ¡qué emotiva y llena de afecto puede ser una despedida y, en cambio, cómo duele un despido! Si observamos el primer significado de las dos voces, nos encontramos con que poseen una definición coincidente: «Acción y efecto de despedir a alguien o despedirse». La razón de la diferencia en el empleo de uno u otro de los sustantivos señalados es que el verbo ‘despedir’ posee varias acepciones; una de ellas es la que indica «alejar, deponer a alguien de su cargo, prescindir de sus servicios»; de este valor significativo se deriva, entonces, el significado de ‘despido’ como «decisión del empresario por la que pone término a la relación laboral que lo unía a un empleado»: «Por la crisis reinante, se procedió al despido de unos cuantos empleados».

Ligado a este sentido, es el valor de «indemnización o finiquito que recibe el trabajador despedido»: «Juan tiene que cobrar su despido». En cambio, si tomamos la acepción de ‘despedir’ que reza «acompañar durante un rato por obsequio, a quien sale de una casa o un pueblo o emprende un viaje», o la de ‘despedirse’ como «hacer o decir alguna expresión de afecto o cortesía para separarse de alguien», nos explicaremos el valor afectivo del vocablo ‘despedida’, en oraciones como «Todos concurrimos a la despedida de Ignacio, al que apreciamos mucho».

Algo similar ocurre con los sustantivos ‘suba’ y ‘subida’, ligados ambos al verbo ‘subir’, pero con aplicaciones diferentes, derivados de los múltiples valores significativos de ese verbo. En efecto, ‘subir’ es, entre otras cosas, «aumentar o llegar a un nivel o una medida más altos», pero también «aumentar en precio, valor o estimación». De este modo, hablaremos de ‘subida al cerro’, ‘subida de la temperatura’ y ‘subida de los gastos de inversión», cuando queramos hablar, respectivamente, de ir a la cumbre de una elevación en la montaña, cuando el calor aumente o cuando haya crecido el nivel de los gastos». En cambio, en nuestro país, en Paraguay y en Uruguay, ‘suba’ se usa para indicar el alza de los precios: «Todas estas especulaciones financieras han provocado una suba general de los valores de venta de productos básicos».

En una situación análoga, están las voces ‘alza’ y ‘alzamiento’, relacionadas con el verbo ‘alzar’. Este verbo tiene múltiples acepciones, pero las que pueden interesarnos en relación con los sustantivos nombrados son las que denotan el hecho de ascender, de ir hacia arriba y de rebelarse, de sublevarse. De este modo, usaremos ‘alza’ si queremos aludir al aumento del valor de la moneda, de los precios, de los fondos públicos: «Hoy, la divisa extranjera cotizó en alza». También usaremos ‘alza’ si hemos de señalar el aumento de la estimación de algo o de alguien: «Luego de esas obras de beneficencia, su figura está en alza para la gente del pueblo». En cambio, ‘alzamiento’ se relaciona con un levantamiento o rebelión: «Se ha producido el alzamiento de esos sectores menos favorecidos».

Debemos también considerar el caso de ‘baja’, ‘bajada’ y ‘bajón’, palabras emparentadas desde el verbo ‘bajar’, que posee múltiples acepciones. Todas ellas quedan relacionadas por la idea de descenso, deterioro, movimiento hacia abajo. Así, si utilizamos el sustantivo ‘bajada’, en general, estaremos refiriéndonos al camino o senda por donde se desciende desde alguna parte: «La bajada por ascensor siempre es rápida». Además, ‘bajada’ puede designar el lugar por donde se baja o se sale de algún lugar: »

Por allí, hay bajada a la autopista». En el ámbito informático, la ‘bajada’ es la transferencia de información de internet a una computadora: «No puedo realizar la bajada de ese material porque la conexión es mala». En la diagramación de una noticia periodística, la ‘bajada’ es la parte dispuesta a continuación del título: «En la bajada, el tono de la noticia se tornaba alarmante». La disminución del volumen de un curso de agua también se llama ‘bajada’ y, en el ámbito didáctico, se da este nombre al modo de volver más accesible para los estudiantes un tema de enseñanza: «Siempre me alaban mi capacidad de realizar bajadas adecuadas para los alumnos».

Usamos todos la frase ‘bajada de bandera’ para indicar la tarifa inicial a partir de la cual se calcula el costo de un viaje en taxi.

El sustantivo ‘baja’ encierra varios valores significativos: «Disminución de un valor en una escala cuantitativa», como en «Se habla de una baja en el precio de la carne». Otra acepción tiene que ver con el fin de una relación laboral o con la eliminación de una persona o cosa de un registro determinado; también, se asocia la idea de ‘baja’ a la muerte en una batalla o combate. De allí las expresiones ‘dar de baja’ y ‘darse de baja’ y la locución ‘en baja’, esta última con el valor de «que disminuye su valor en una escala cuantificable: «Los bonos están en baja».

El aumentativo de ‘baja’ es ‘bajón’ y posee una entrada propia en los diccionarios académicos: se usa muy ilustrativamente para señalar un descenso brusco e importante, como en «Sobreviene un bajón de la temperatura» y «Estas son las consecuencias del bajón en la bolsa». Coloquialmente hablando y en sentido metafórico, ‘bajón’ señala un gran decaimiento en el ánimo: «¡Qué bajón! No puedo soportar tanta injusticia».

Al revisar los mensajes de voz en el buzón telefónico, ¿estamos verificando las llamadas o los llamados? Tanto ‘llamada’ como ‘llamado’ están definidos en el diccionario académico como «llamamiento», esto es, «acción de llamar». La Fundéu nos dice, al respecto: «Las dos voces se consideran correctas. La diferencia entre ambas estriba en que se usan, con los mismos sentidos, en distintas zonas de habla hispana. En España se utiliza únicamente ‘llamada’; en América se alternan el empleo de ‘llamado’ y el de ‘llamada’.

Por María del Rosario Ramallo – Profesora y Licenciada en Letras