Opinión

PARA TENER GRAN ÉXITO HAY QUE VENCER EL PELIGRO O LO DESCONOCIDO

Margarita Dager-Uscocovich
@mr_dageruscocov
www.margaritardager.com
IG: m.r.dager_the_travel_writer

 

Koketsu ni irazumba koji o ezu

Hoy voy a tomar un refrán japonés que el sensei de mi dojo repite todos los entrenamientos y considero que a todos nos caerá como anillo al dedo. Porque en las últimas horas el peligro de convertirnos en presa fácil por la ignorancia del gobierno ecuatoriano nos toca la puerta. Pienso que hay que meditar quienes somos, lo que queremos y como lo queremos conseguir. De la misma manera es importante que le hagamos comprender a nuestros gobernantes que parecen ranas en un pozo sin darse cuenta de que hay un mar demasiado grande afuera.

Quiero aclarar que no es mi afán continuar con el ataque al presidente Guillermo Lasso, a su gabinete, ni mucho menos hacer leña del árbol caído con respecto a los oficiales que han sido retirados de sus puestos a consecuencia del caso de la abogada Bernal. Sin embargo, hay que de una manera u otra hacerle entender a nuestro mandatario que para solucionar los problemas de violencia no es necesario derrumbar la escuela de policía. Para eso, tendría que firmar otro de los decretos que acostumbra enumerando los motivos de este acto, y los motivos deben ser racionales, no políticos. Primero porque el edificio que está en buen estado se levanta en un terreno que no muestra peligro no para los que ocupan la propiedad ni para la propiedad misma y segundo porque el edificio al reconstruirse no revivirá a María Belén, tampoco borrará el dolor de su madre o familiares.

El dinero que se invertiría en la nueva construcción de la escuela si se quiere sentar un precedente y hacer honor a la hoy víctima, se podría utilizar como lugar que brinde asistencia y ayuda de salud mental a las víctimas que deja la violencia de género. En lugar de destruirlo, ¿por qué no implementar mejores servicios para una policía más preparada? Por ejemplo: capacitación en primeros auxilios, como conducirse con las armas de fuego, educación en temas que traten sobre leyes y ética policiaca, nueva tecnología, idioma de señas, enseñanza de técnicas de combate, clases de patrullaje, detección y detención, equidad de género; obviamente se podría incorporar a expertos tanto propios como del exterior sin olvidar que esto sería tomar responsabilidad sobre los sucesos acontecidos en el pasado e implementar cambios radicales y urgentes. Estoy poniendo ejemplos sin ánimo de convertirme en una “sabe lo todo”. La intención es guiar a quien nos gobierna sin norte con ideas, las mismas que se implementan en las escuelas de diferentes jurisdicciones tanto aquí en Estados Unidos, en México y en el Reino Unido, según mis investigaciones.

En la actualidad la educación media ya no es suficiente, para que todos podamos disfrutar de un excelente servicio y de una protección impecable en el futuro, los postulantes a policías deben tener mínimo grados de escuelas técnicas o de universidades. Ese es otro de los cambios que deben exigirse.

A medida que entendamos los últimos aspectos de la instrucción es también importante que entendamos que las exigencias de la ciudadanía ahora más que nunca es de un cuerpo policial efectivo y legítimo. Así quizá tendremos una leve esperanza de mejorar lo que hasta el momento ha sido una catástrofe. La corrupción en la entidad se ha enquistado a tal punto que en Ecuador hay pocos elementos que en realidad quieren servir a la sociedad.

Nosotros como ciudadanos no solo hemos gritado, más bien hemos aullado para que se acabe la pesadilla en que se vive. Las ofertas de campaña fueron buenas hasta que se llegó a la presidencia, de ahí en adelante las actuaciones de cada miembro del gabinete han sido nefastas. Nos han llenado de discursos, pero las acciones se han quedado en veremos. La presidencia tapa un hueco y abre otro, lo que provoca descontento, desaliento, angustia.

El viernes anterior expresé lo mismo con otras palabras, sin embargo, seguimos cayendo en un hoyo profundo de incertidumbre a medida que pasan los días. Las declaraciones del presidente y sus tweets sobre comisiones, diálogo y reuniones con mujeres que laboran en distintos sectores dentro y fuera de presidencia terminaron de ahogarme en la desesperación. Considero que no es tan difícil de entender que, sí no sabemos cómo hacer algo se tiene el deber como alto mando de buscar a quien lo sepa hacer y llevarlo a cabo. Se lo escribí en un tweet. Hay mujeres capaces para comunicar, para delegar, dirigir, fomentar el trabajo rápido y eficaz. ¡Busque a su alrededor señor Guillermo Lasso!, ¡abra los ojos y los oídos y la sesera! Las mujeres de nuestro país merecen ocupar carteras importantes como las que sus asesores ocupan. Esto que ha sucedido no es de tomar a la ligera, no es de decir: “hoy vamos a trabajar con mujeres para calmar la tempestad”, ¡no, eso no es así ¡

Para que usted sepa, estos momentos el edificio de la policía no es el problema, el problema son las bandas delictivas, las jerarquías de la misma policía que se cubren las espaldas y que por omisión o sumisión han dado paso a varios escándalos. Los policías no pueden ser juez ni parte en casos específicos, la ciudadanía con este caso ya no se come el cuento y exige por cualquier medio que exista una acción inmediata. Esta acción inmediata es por sobre todo que se nos devuelva la seguridad, lo que se está viviendo es bochornoso. Ya los asesinatos y la violencia no son novedad, pero producen pánico, con esto las enfermedades mentales comienzan a aparecer y la salud de los ciudadanos se ve afectada por las noticias diarias sobre inestabilidad o falta de certidumbre. Ustedes los de arriba, los que prometieron tienen al país en el total desamparo. La gente sigue más pobre, menos atendida en salud o educación y aun más convencida de dejar su tierra.

Con este llamado quiero profundizar en que nuestras comunidades sienten que la necesidad de gente preparada, con sensibilidad y empatía es imperante, tener una cartilla de acción, ejercer con perspectiva de cambio es apremiante. La contratación de personal que forme un verdadero equipo técnico con diferentes políticas de seguridad en especial para mujeres en materia de seguridad no debe quedar como un caso a medias o de evaluación en una mesa de trabajo de dos horas. Hay que abrirse a los cambios y aprovechar que las redes sociales existen como medios alternativos para mostrar lo que se hace con soluciones y respuestas más no con fotos. La seguridad de género debe existir ya, lo mismo que la inteligencia y decisión de proceder como corresponde.