Opinión

PARA MIS ANCESTROS:

COLABORACIÓN de Patricia Aguirre de Martire/Guayaquil

“Hoy quiero honrar a toda mi familia, sobre todo a mis ancestros. Yo vengo de ustedes. Ustedes son mi origen.

Al llegar antes que yo me facilitaron el camino que hoy tránsito.

Hoy le doy un lugar en mi corazón y en mi sistema de familia a cada uno de ustedes.

Hoy honro a los que lo hicieron bien y a los que lo hicieron mal.

A los que se fueron y a los que se quedaron.

A los abusadores y a los abusados.

A los buenos y a los no tanto.

A los ricos y a los pobres.

A los fracasados y a los exitosos.

A los saludables y a los enfermos.

A los que conocí y a los que no.

A los que lo lograron y a los que no.

A cada uno de ustedes los honro, agradezco las experiencias de vida compartidas, los honro y lamento si en algún momento transgredimos a la ley del amor, si en algún momento no los respeté y ame lo suficiente, igualmente los honro si en algún momento no me respetaron o amaron lo suficiente, gracias, gracias, gracias, sobre todo a cualquiera de ustedes que haya sido excluido por cualquier motivo o circunstancia.

Yo no estaría aquí si ustedes no hubieran llegado primero que yo. Los llevo a todos conmigo en cada paso que doy y en que cada cosa que hago.

A partir de hoy cada paso que doy con mi pie derecho lo daré con mi padre y toda la familia de mi padre.

Cada paso que doy con mi pie izquierdo lo doy con mi madre y la familia de mi madre, respetando los destinos de todos.

Al honrarlos tomó mi derecho para ser una persona saludable, exitosa, amada, amorosa y abundante.

Lo haré en honor a ustedes poniendo el nombre de mi familia y mis raíces en alto.

Gracias, gracias, gracias. Gracias, papá, gracias mamá. Gracias a mis ancestros”.

Gracias abuela y abuelo por tejer mi camino, gracias por la belleza, gracias por la inmensidad de sus sueños que son mi realidad. Desde aquí y en amor integro, doy luz a la tristeza que hubo generaciones atrás.

Doy luz a los enojos, a las partidas prematuras, a los nombres no dichos, a los destinos trágicos.

Doy luz a la flecha que cortó caminos, que hizo la vereda más fácil para nosotros o que la dificultó.

Doy luz y alegría a las trágicas historias repetidas una y otra vez, yo aquí y ahora doy esto a la conciencia y conciencia me vuelvo.

Doy luz a las compulsiones y a las malas obras, doy luz a lo no dicho y luz a los secretos de la familia.

Doy luz a las historias de violencia, a las rupturas entre parejas, que sea el tiempo y el amor lo que vuelva a unir.

Aquí y ahora siembro nueva esperanza, alegrías, posibilidades, honor, entrega, AMOR y BENEVOLENCIA.

Que siete generaciones atrás y siete generaciones adelante se vean cubiertas con un arcoíris de luz para sanar todas mis relaciones y mi energía de vida

¡Así sea! ¡Así es! ¡Así está hecho!

Mi querida gran alma te saludo con el corazón, gracias por estar y ser parte de esta tu comunidad espiritual.