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Papa bendice los caramelos de tres niños vestidos con trajes de guardia suiza

 

“Entonces él les vio, les hizo señas”, relató Vinueza al añadir que “lastimosamente no pudo detenerse porque la caravana estaban avanzando muy rápido”.

QUITO.  El papa Francisco recibió hoy a tres niños ecuatorianos que esperaban su salida en las afueras de la Nunciatura, en Quito, vestidos con ropas que simulaban el uniforme de los guardias suizos, y bendijo sus caramelos, según relataron.

Los trajes de los hermanos Juan José y Juan Francisco Vinueza, de seis y cinco años, respectivamente, así como el de su prima Amelia Sotomayor, de tres, fueron confeccionados en el taller textil de la familia.

Los menores lucían muy cómodos en los trajes en los que predominan las rayas amarillas y azules de la Guardia Suiza, un cuerpo militar encargado de la seguridad del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Juan Pablo Vinueza, de 38 años, padre de dos de los menores, comentó vía telefónica a Efe que la idea de vestir con esos trajes a los niños fue de su esposa, Gabriela, y aseguró que se encuentran felices porque finalmente consiguieron la bendición del papa, a quien vieron por primera vez a su llegada el pasado domingo.

Ese día, el sumo pontífice pudo apreciar a los niños “a unos cuatro o cinco metros de distancia” cuando estaban en la acera de una de las vías por las que pasó Francisco en el papamóvil.

“Entonces él les vio, les hizo señas”, relató Vinueza al añadir que “lastimosamente no pudo detenerse porque la caravana estaban avanzando muy rápido”.

Comentó que el lunes por la noche también intentaron, sin éxito, acercarse al lugar donde el sumo pontífice desarrollaba actividades en la Plaza Grande, en el centro histórico de Quito.

“Nosotros veníamos, se podría decir, persiguiéndole al sumo pontífice desde el día de la llegada”, dijo.

Vinueza, su esposa Gabriela, de 34 años, así como sus suegros y cuñados salieron hoy con los niños a las 04.00 horas desde Machachi, a unos 40 kilómetros al sur de Quito, y alrededor de noventa minutos después ya estaban en las afueras de la Nunciatura, donde se alojaba el papa.

El padre de los menores supone que tal vez el papa recordó a los pequeños y por ello hoy “pidió a los guardias privados de él que los hagan entrar porque nosotros estuvimos ahí, apegados a la baranda en ese momento”.

Vinueza, ingeniero de sistemas, y su esposa, ingeniera comercial, son católicos y consideran que la bendición es, además, “un recuerdo muy grato y muy especial”.

Los niños, con los que Efe no pudo conversar al momento de entrevistar a su padre pues estaban dormidos por el cansancio debido al madrugón, dijeron a la televisión Teleamazonas cuando salieron de la Nunciatura, que el papa los bendijo a ellos y a los caramelos que les habían regalado.

“Los niños entraron sin caramelos, salieron agarrados lo que tuvieron en las manos (…). No sabemos ni quién adentro les dio eso”, dijo Vinueza al agregar que los pequeños les comentaron que “les había dado el papa y que les había bendecido”.

Los niños lograron la bendición del sumo pontífice el último día de su estadía en Ecuador y poco antes de que saliera de la Nunciatura para desarrollar sus últimas dos actividades antes de tomar el avión con destino a Bolivia, la segunda parada de su corta gira latinoamericana, que también lo llevará a Paraguay. (Efe/ La Nación)