Internacional

Panamá aboga por apertura de fronteras para permitir el derecho a migrar

La crisis llevó a una reunión del SICA en México ayer, que no concluyó con propuestas específicas

PANAMÁ.  La canciller panameña, Isabel De Saint Malo, abogó por la apertura de fronteras ante la situación de miles de migrantes cubanos varados en Costa Rica y Panamá a causa del bloqueo de Nicaragua, país de tránsito hacia Estados Unidos.

«Lo único que aquellos países que están cerrando su frontera están haciendo es (…) que los migrantes sigan su camino pero por los puntos ciegos que tienen las fronteras. Necesitamos encontrar una solución pronto porque es un tema humanitario», dijo De Saint Malo en una entrevista con el canal local Telemetro.

«Lo importante siempre es darle prioridad al tema humanitario, procurar que ese tránsito, que no es fácil, se dé lo más fácil posible. Hay redes, hay bandas, que se dedican a ese tránsito ilícito cuando las fronteras se cierran», advirtió la alta funcionaria panameña.

Desde el 14 de noviembre Costa Rica ha otorgado casi 8.000 visas de tránsito a inmigrantes cubanos que llegaron vía terrestre desde Panamá y que no han podido continuar su ruta por el cierre, un día después, de la frontera de Nicaragua, país que vio la medida de su vecino como un abuso sobre su soberanía.

En Panamá, otro millar de cubanos espera que la ruta migratoria se retome, ya que la reciente decisión de Costa Rica de suspender la extensión de visas los dejó varados en Panamá, desde donde De Saint Malo cataloga el tema migratorio como un asunto principalmente humanitario y de derechos.

«Panamá ve el tema migratorio como una realidad y como un derecho de los seres humanos que aspiran a mejorar la condición de su familia», dijo.

La canciller y vicepresidenta aseguró que Panamá seguirá acogiendo a los cubanos que están en su territorio y dijo que de acuerdo con sus testimonios estos se sienten seguros allí, «donde no se permiten cosas que suceden en otros países».

Advirtió de que el Gobierno continuará insistiendo en la apertura de fronteras a nivel internacional «para permitir un flujo que ha existido siempre, que ahora por razones ajenas a nuestra región es cierto que ha aumentado, pero que ponerle trabas afecta a familias enteras», dijo, sin referirse nunca a Nicaragua.

La imposibilidad de Costa Rica de hallar una solución para el tránsito exitoso de los migrantes promovió el pasado viernes que el país anunciara su retiro de la mesa política del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) por lo que consideró una falta de solidaridad de la región.

La crisis llevó a una reunión del SICA en México ayer, que no concluyó con propuestas específicas, y a otra que se celebrará el próximo lunes, 28 de diciembre, en Guatemala, nación que Costa Rica ha señalado por supuestamente negarse a ser partícipe de un puente aéreo sobre Nicaragua para permitir luego el tránsito terrestre de los cubanos.

Nicaragua, por su parte, aboga por el traslado directo de los migrantes hacia Estados Unidos, que en la reunión de México negó esa posibilidad por requerir de visa para el ingreso por vía aérea.

El Salvador y Guatemala, que tienen posiciones mixtas, se han unido sin embargo a la opinión de Nicaragua de que la política de «pies secos-pies mojados» y la Ley de Ajuste Cubano estadounidenses estimulan la migración de los isleños, a quienes otorga beneficios que no obtienen los miles de centroamericanos que cada año buscan una mejor vida en el país del norte.

En Costa Rica, más de 4.000 cubanos reciben asistencia humanitaria de la Cruz Roja, que analiza cómo intensificar y mejorar su labor, y en Panamá más de 200 son albergados por organizaciones de la Iglesia católica, que hace semanas pidieron apoyo para extender su ayuda a más migrantes. (Efe/La Nación)