Opinión

Otra carta para Federico

Recuerdo cuando después de las elecciones para alcaldías en octubre de 2015, publiqué el 10 de noviembre de ese año en este mismo espacio, una carta al recién alcalde electo Federico Gutiérrez. Le pedía que usara el poderoso departamento de comunicaciones de la Alcaldía y el batallón de comunicadores que allí trabaja, para la educación ciudadana, en la formación de públicos críticos y de ciudadanos aptos para la convivencia. Le pedía que no usara el multimillonario presupuesto de esa dependencia en “propaganda para el alcalde de turno” como habían hecho sus predecesores. A las 7 a. m. de ese día, el entonces entusiasta recién elegido alcalde, fue el primero en retuitear el artículo.

Pero, una vez instalado en la alcaldía, su actuación fue completamente contraria a lo que le pedía en mi carta, aunque él la compartió con sus seguidores. Qué rápido olvidó sus buenas intenciones. El pasado 12 de diciembre una investigación de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) reveló que durante los años 2016 y 2017, o sea, apenas llegó a La Alpujarra, el gasto de publicidad donde se resalta su imagen fue de un poco más de 130 mil millones de pesos, el más alto, por encima del mismo rubro de las alcaldías de Bogotá y Barranquilla.

Pero el tema pasó de agache porque se reveló en diciembre, cuando ya había empezado el festival de buñuelos y natilla, y se refundió entre las verbenas y los otros escándalos del fin de año. Gracias a ese bombardeo continuo de publicidad, Federico Gutiérrez figura hoy como el alcalde con mejor imagen positiva del país (no necesariamente significa buena gestión). Pero basta con un pequeño recorrido por las calles de la ciudad (algunas embellecidas por esta administración) para ver el deterioro social: cientos de indigentes durmiendo en las aceras; ciudadanos víctimas de atracos, delincuencia, fleteos, escopolamina; la mala educación ciudadana y la falta de eficiencia en la recogida de basuras mantienen sucias las calles: recorran el Centro o la Comuna 11 (casi toda estrato 5) y constátenlo con sus propios ojos. Ustedes, lectores, tendrán otros ejemplos.

Señor Alcalde: es posible que esté mal asesorado. La cosa no va en hablar mucho ni en mucha publicidad, pues a la ciudad le falta mano en muchos frentes. Que las encuestas no lo cieguen. Haga más y hable (publicidad) menos. Este año es una buena oportunidad.

Fuente: Anacristina Aristizábal Uribe,Colombia