OJALÁ QUE LA FE DE UN PUEBLO SE SOBREPONGA A LA IDOLATRÍA A UN GOBERNANTE
Mario Vargas.
Tomada del Block LIBERTARIOS
Ojalá que la fe de un pueblo se sobreponga a la idolatría hacia un gobernante, porque los ídolos esclavizan. Prometen progreso y felicidad, pero no los dan. Y así nos encontramos viviendo para esa visión o esperanza, atrapados en un vórtice autodestructivo, esperando resultados positivos para nuestros grandes males que nunca llegan o que, al menos, todavía no vemos.
Mientras tanto, ¡qué desgraciada es nuestra vida! Seguimos esperando, inmersos en la inseguridad ciudadana, la falta de empleo, la ausencia de medicinas en los hospitales, la corrupción y la impunidad, a ese mesiánico líder que construya el país que todos anhelamos.
El ídolo de los gobernantes en este mundo terrenal, hoy en día, es el poder. Su enfermiza y perversa vanidad y su orgullo están entre sus pecados más grandes.
