Opinión

OBSERVACIONES PARA SEGUNDO DEBATE DEL PROYECTO DEL IMPUESTO VERDE

Henry Llanes

henryllanes35@gmail.com

 

Desde 1995 se viene realizando la mezcla total de los crudos que se vienen explotando de la Región Amazónica, con lo cual se afectó la calidad del crudo liviano, es decir se afectó gravemente la materia prima que se venía entregando a la refinería de Esmeraldas, la misma que fue diseñada y construida para procesar crudos livianos de 28 grados API en adelante, pero a partir del año indicado se viene degradando la calidad de los crudos hasta el extremo de ubicarlos en 23.5 grados API.

La mezcla total de los crudos, es el peor perjuicio económico que se viene causando a la economía nacional en miles de millones de dólares, empezando por la destrucción del diseño, estructura y los equipos de la Refinería de Esmeraldas. Desde el año 2007 a diciembre de 2018 se han importado combustibles por una cantidad que bordea los USD 50.000 millones, casi el 50% del PIB del año 2018.

En el año 2011, a raíz del impuesto verde, el gobierno de Correa dijo que iba a comercializar los combustibles con la norma EURO 5 (10 partículas de azufre por millón), pero en la práctica nunca hizo realidad lo que ofreció, por el contrario, siguió comercializando los combustibles con altas concentraciones de azufre y aromáticos (benceno, vanadio, tolueno y xileno), productos muy nocivos para la salud humana, especialmente para los trabajadores que laboran en las plantas de refinación, para el medio ambiente y por la alta corrosión que destruye los equipos y tuberías por donde circulan los combustibles.

En el año 2015, el gobierno de Correa modificó la calidad del diésel, a través de la reforma de la norma INEN que se publicó en el registro oficial No 512 de 211-08-15. A partir del año en mención (noviembre de 2015), autorizó comercializar el diésel con una concentración de azufre de 700 partículas por millón, cuando antes de esta reforma, se venía comercializando dicho producto con una concentración de azufre de 50 partículas por millón, es decir, con menos contaminantes del que se comercializa actualmente.

Los reportes de calidad de los combustibles generados por Petroecuador, la Refinería de Esmeraldas sigue produciendo un 40% de residuo y gasolinas con un promedio de 1.400 partes de azufre por millón(…) y altos contenidos de benceno (…) antes de la comercialización en el mercado interno, se deben importar grandes cantidades de naftas de alto octanaje y bajo nivel de azufre y aromáticos, las cuales son mezcladas con los derivados generados en Esmeraldas, con lo que se obtiene un producto de 650 partes de azufre por millón. Estos niveles siguen estando muy lejos de los estándares adecuados (…) los combustibles comercializados en el país tienen un alto contenido de productos aromáticos como benceno, tolueno y xileno, por lo que las gasolinas, diésel y otros derivados estaban fuera de especificaciones (…) la calidad de los derivados que se almacenan en el Terminal de Pascuales, Guayaquil, también (…) tienen niveles de calidad muy por debajo de lo permitido, con un promedio del 42% de arométicos” (…) la mala calidad de los combustibles tiene implicaciones directas en la salud de los trabajadores de la Refinería de Esmeraldas y toda la ciudadanía, la contaminación ambiental y la vida útil de los vehículos” (Diario La Hora, 28 de enero de 2019).

Por los antecedentes expuestos y por el carácter del impuesto verde, este impuesto es confiscatorio; además constituye una estafa, porque el Estado comercializa combustibles de mala calidad, por fuera de las especificaciones que exige el mercado, afecta el medio ambiente y salud de las personas, así como causan daños a los equipos y tuberías por los altos niveles de corrosión que genera el azufre y los aromáticos.

El dinero que cobra el Estado por el impuesto verde debe ser devuelto a los usuarios que lo pagaron, por estafa, por comercializar combustibles de mala calidad.

ASO-AJP-IESS Pichincha