Opinión

OBSERVACIONES SOBRE LA CORRUPCION

Roberto Serrano Castells

robsercas1947@gmail.com

No pasa un día en que la prensa no nos informe sobre uno u otro caso de corrupción, desde los más conocidos (Pedro Delgado, Capaya, etc.) hasta otros que se realizan metiendo mano a la justicia dando instrucciones a los jueces y fiscales.  Faltan aún por destapar muchas ollas de grillos, que no se relacionan solamente con la tristemente famosa Oderbretch. Paulatinamente irán saliendo otros casos pues el cáncer de la corrupción se ha metastasiado a todos los ámbitos del Estado.  Lo que debe aclararse es que para que exista corrupción se necesita de dos partes: el que corrompe o Corruptor y el que recibe la coima, el Corrupto.

Me atrevo a aseverar que no existirían sobreprecios si no hay un previo acuerdo entre el Oferente de una obra o servicio y la Entidad Contratante.

Si, por ejemplo, Rivera exigió y obtuvo coimas, alguien debe haber aceptado pagarlas.  Es mi opinión que ambas partes integran la corrupción.  Sin una de estas dos partes no existiría el hecho corrupto.

Si los contratistas del estado no cedieran ante la presión del ente contratante de marginar un porcentaje del precio para el lucro personal, no existiría la corrupción.

Que esto es una práctica común no es una justificación aceptable.  Que no se perjudica a los ciudadanos pues es tan sólo una comisión, es rebatible, pues si no existe el recargo de los precios para cubrir la coima pagada o por pagar, las obras y servicios serían más baratos y existiría un ahorro para el país.

No toda investigación se debe centrar en la búsqueda de los funcionarios corruptos sino que debería extenderse a los que aceptaron pagar estas coimas o comisiones, incluyendo el valor pactado como coima sobre el costo real de la obra o servicio.

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