Opinión

Nunca se termina de aprender

Por: Lucy Angélica García/Portoviejo

He aprendido a silenciar por unos instantes la mente aunque es muy difícil, los pensamientos son inevitables, ante un evento que nos impacta son miles de ideas las que se enredan en la mente llevándonos de confusión. Por ello me es preciso hacer un stop para trenzar esas ideas y ponerlas en orden, tener la grata sensación de estar presente mentalmente aquí y ahora y usar este momento para conectar con mi alma, con mi verdadero ser, y determinar mis intenciones de hacia dónde quiero ir.

Tengo la certeza de que es aquí donde debo estar, porque estoy segura que mi Creador quiere lo mejor para mí en todo tiempo, cuando transito buenos momentos o aún cuando la vida se pone difícil.

Estoy segura de que hay millón razones espirituales para todo lo que nos sucede, Si estoy aquí, es porque mi alma necesita esto ahora mismo. No hay nada mejor que esto para mí. No lo siento así, no es mi decisión, pero tengo la certeza de que es aquí donde necesito estar sintiendo lo que siento, viviendo lo que vivo y reformulando cada experiencia preguntándome. ¿Qué quiero aprender de esto? Sin duda impulsarme hacia un mayor crecimiento y una mayor plenitud.

He aprendido que es saludable mirar nuestros problemas no desde una perspectiva de. ¿Por qué a mí?”, sino desde la mentalidad de ¿Qué quiero aprender de esto? La vida me ha dado tantas lecciones para preguntarme una vez más. ¿Cuál es la oportunidad para que yo pueda hacer algo diferente en mi vida a partir de ahora?

Los tiempos difíciles, las decepciones,, los golpes bajos de las personas que he amado y de quienes erróneamente he esperado reciprocidad, siempre han sido una oportunidad para evaluarme y reiniciarme Aunque nunca podremos conocer todas las complejas razones espirituales de las cosas que nos ocurren.

No es fácil vivir una vida espiritual sin caer en la trampa de creer que tenemos que estar siempre contentos y positivos pues no somos perfectos, y esto en realidad puede llevarnos a sentir exactamente lo contrario, también llega ese momento de sentirnos en el punto más bajo, pero es el momento más poderoso para llevarnos a otro nivel.

Los momentos de tristeza o dolor son la gran tormenta que nos llenan de temor y en esa huida de esos momentos, paradójicamente abrimos una brecha hacia la calma…lo he sentido tantas veces.! La experiencia del dolor, de la decepción, no es más que un importante peldaño hacia el crecimiento, la sabiduría y la plenitud.

Reconocer estos sentimientos es bueno, sin pasar demasiado tiempo ahogándonos en ellos, algo mejor germina detrás de todo aquello.

La calma, el sosiego, la valentía están al otro lado del miedo, de la duda o la frustración.

La autora es docente, poeta y columnista internacional.