Opinión

Nuestro molotov.

María Sol Camacho B.

solcamacho@uees.edu.ec

Desde Guimaraes-Portugal para La Nacion de Guayaquil-Ecuador.

 

 

El enemigo común que debemos tener los ecuatorianos es aquel partido NAR5S o NARCOS, quienes han saqueado a manos llenas, prostituyendo el país para tejemaneje de las organizaciones delictivas, manoseando el poder judicial. Lo manifestado no es “persecución” en todo lo antes descrito hay pruebas: Metástasis, Purga, Coca Codo Sinclair, Obredetech, Reconstrucción de Manabí, Villavicencio, General Gabela y más en fila.

Por primera vez, en más de una década siento esperanza, al observar los fuertes remesones casa adentro. Así como utilizaron divide y conquistarás, mediante un discurso de “pelucones” (cuando la robolución ciudadana ha desvalijado al país con 70 mil millones de dólares aproximadamente) ahora son ellos los fraccionados y hasta correteados. Es notable, el desespero que roza con la demencia; pues bien, solo un hombre lleno de odios y rencores da rabietas disfrazas de lobby, solicitando sanciones para su propio país, pasando de “infinito amor” a odio infinito. Asemejándose su maldad a la de Calígula, un ser que huye de la justicia pero tampoco goza de la libertad, pasa sus días en solitario, dentro de un ático. Síntoma de locura, a mi parecer.

Institucionalmente ya perdieron el trono y el cetro. Algunos residen actualmente en La Roca, otros serán sentenciados por EE.UU, unos continúan huidos de la justicia, a otros pronto les cae el guante de la Fiscal de hierro y entre el contagio imparable del miedo, han comenzado a desertar miembros de su bancada.

Por otra parte, el bastón de mando predilecto: el CPCCS, tal parece que no hará caso omiso a la agenda de -manos sucias y corazones sangrantes-. Dicho organismo enfrenta desprestigio por un lado, su falta de transparencia al momento de designar autoridades y por el otro, poca o cero simpatía de parte de la ciudadanía, a causa que, desde su creación ha fomentado prácticas de corrupción. Las nuevas autoridades tienen la labor titánica, pero no imposible, de restituir la legitimidad que tanto carece.

La disipación de esta niebla no hubiera sido posible sin la reserva moral del Ecuador: Diana Salazar, quién no solo ha devuelto dignidad a su cargo, también ha demostrado que hay funcionarios honestos con ética y principios. No es menos cierto que el optimismo que sentimos muchos, se lo debemos en gran parte a Fernando Villavicencio, un prócer del siglo XXI asesinado por la narcopolítica.

Siendo así, nos llegó el turno para lanzar nuestro molotov el día 21 de abril, es hora de ponerle un alto a los asesinos, secuestradores, vacunadores, extorsionadores, traficantes, abusadores, y prófugos que tanto daño nos hicieron. Los que promueven el NO, poseen una masterclass para desestabilizar el país, con motines carcelarios, paros violentos y boicots en las hidroeléctricas, saben que se acerca el principio del fin. Como las batallas se ganan peleando, la mejor de las armas es votar SÍ.