Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Cantad la gloria de su nombre; Poned gloria en su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. Salmo 66:1-3

Toda la creación alaba el nombre de Dios, más aún el ser humano. Esta es la tarea fundamental del hombre, glorificar el nombre de Dios por todas las obras asombrosas que ha hecho no solo en los primeros tiempos, sino todos los días, todo el tiempo, porque nada se mueve sobre la faz de la tierra si el Señor no lo permite. El Señor es Todopoderoso, no hay nadie que tenga más poder que él, y debido a este poder aún sus enemigos se someten a su autoridad. La alabanza transforma la atmosfera que hay a su alrededor, alabe al Señor no solo por las cosas buenas que ha hecho en usted sino aún por las cosas que usted está anhelando en su corazón que Él haga Para reflexionar: ¿La alabanza a Dios está de continuo en sus labios? ¿De qué manera usted puede glorificar el nombre de Dios? ¿El Señor ha hecho grandes cosas en su vida? ¿Ha recibido el regalo de la salvación eterna?