Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de Él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.  Salmo 62:5-7

 

Existe muchas circunstancias en la vida del ser humano que causan preocupación y angustia, y ante esta situación se actúa de diferentes maneras.  El Salmista David tenía tal confianza en Dios que aunque atravesaba dificultades, su alma descansaba en Él, consideraba a Dios como su refugio,  y se aferraba a su protección, por lo tanto tenía la seguridad de que ante la presencia de Dios se encontraba a salvo, y esto le producía alegría y paz, pues conocía de Su poder y por eso descansaba confiado y seguro.  No hay refugio más seguro que Jesucristo.  Jesús es la roca fuerte, la roca de nuestra salvación, por lo tanto en Él podemos descansar seguros. Para reflexionar:  ¿En momentos de dificultad o angustia, cuál es su reacción inmediata? ¿Siente paz en medio de la adversidad porque encuentra refugio en Jesucristo, o por el contrario agudiza la situación tratando de encontrar paz en lugares o personas que no se lo pueden proporcionar?