Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia L./Guayaquil

 

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.  Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.  Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Lamentaciones 3:22-24

 Si fuera por los pecados del hombre hace mucho tiempo hubiéramos sido consumidos, pero el amor de Dios es infinito y su misericordia se renueva cada mañana, no tiene fin, por eso gozamos de ese favor a pesar de que con nuestros actos todos los días ofendemos a Dios.  A pesar de las dificultades de la vida, a pesar del dolor, de la soledad, de la enfermedad, nuestra actitud siempre debe ser esperar en ese Dios tan misericordioso, que Él llene el centro de nuestro  corazón, para así poder encontrar  gozo y poderse deleitar  con su presencia.  Es por la misericordia de Dios que usted puede estar atribulado, con problemas pero no angustiado   como quien pierde la fe y la esperanza,  puede estar  perseguido pero no abandonado, el Señor ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo, puede estar derribado pero no destruido, siempre habrá esperanza para un nuevo comenzar.  Espere en Él porque su fidelidad es grande.