Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Salmo 1:1-2

Dime con quién andas y te diré quién eres.  Este es un adagio popular que encierra una gran verdad.  Una persona que es piadosa, que tiene una relación con Dios y que vive  de acuerdo a sus preceptos no comulga con las personas que son diametralmente opuestas y  a quienes la Palabra de Dios los categoriza como malos, pecadores y escarnecedores.  Estos últimos,   han cerrado su corazón a Dios, no tienen temor de Dios,  se burlan de todo lo que está relacionado con la piedad y en la maldad maquinan todo el tiempo.  Se han rebelado abiertamente en contra de Dios, y apartarse de este tipo de personas, que lamentablemente en el mundo hay muchos y cada día aumentan, es ser sabio, no se puede juntar el agua con el aceite, ni el día con la noche.  El que se aparta del mal es dichoso, bienaventurado, porque el Señor conoce por su nombre a quienes lo aman y lo siguen.  Ellos han encontrado su deleite, su alegría en la Palabra de Dios en la cual meditan, reflexionan, de día y de noche, es el poder de la Palabra que les hace vivir en paz y confiados en el que el Señor gobierna sus vidas. Para reflexionar:  ¿Usted es una persona sabia? No se junte con personas que le pueden llevar a la perdición.  Apártese inmediatamente,  porque tarde o temprano usted comenzará a actuar y a pensar  como que ellos.