Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?  Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.  Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.  Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Mateo 16:15-18

La confesión de Pedro al decir que Jesús era el Hijo del Dios viviente sin lugar a dudas constituyó y sigue constituyendo hoy en día un acto de mucha fe, por eso el Señor Jesús le dijo que era dichoso porque esa gran verdad no la había oído de nadie aquí en la Tierra sino que el Padre que está en los cielos  se lo había revelado, y es precisamente sobre esa confesión que Pedro hizo que se fundamenta la iglesia de Jesucristo porque Jesucristo es la Roca.  Su iglesia está edificada sobre una roca firme, la persona del Señor Jesucristo, este es  el fundamento, y las puertas del Hades no prevalecerán  sobre ella. Esta misma fe de Pedro es la que debemos proclamar todos los creyentes, que Jesucristo es la Roca y constituye la principal piedra del ángulo.  Jesucristo es la cabeza de su iglesia, y ésta permanecerá para siempre.