Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.  Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. Salmo 91:14-15

Hay tres promesas para quienes aman a Dios no con un amor de conocimiento o aprendido sino con un amor en verdad. Esta clase de amor conlleva el conocerlo cada día a través de Su Palabra, desear pasar rato con Él a través de la oración, reconocerlo en todos sus caminos y mantener una relación íntima.  No se trata de acercarse a Dios por sus promesas, se trata de acercarse a Él por lo que es, por lo que ha hecho en su vida y seguirá haciendo, y sobre todo porque el Señor le amó primero a usted, desde antes de la fundación del mundo, ya le amaba, de tal manera que envió a su hijo Jesucristo para que usted, a través de Jesús, pudiera tener nuevamente una relación con Él, la misma que se había roto por causa del pecado.  La primera promesa es que el Señor le va a librar de cualquier angustia por la cual esté atravesando.  La segunda promesa es que será puesto en alto, fuera de todo peligro y tercero que Él responderá sus oraciones.  Que grandes estas promesas, encierran su misericordia, su gracia y su favor para todos aquellos que han decidido buscarlo, conocerlo y amarlo.