Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia L./Guayaquil

 

Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas.  De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová. Salmo 25:6-7

Con gran dureza juzga el ser humano los errores y los pecados de la juventud, edad en la que se agitan muchas emociones.   Estos no se olvidan, y a la menor oportunidad lo sacan a relucir, porque así es el corazón del hombre, juzga con dureza y no perdona  muchas veces,  peor olvida.  Por el contrario, el corazón de Dios está lleno de misericordia y de compasión por aquellas personas que se arrepienten de corazón  y lo buscan para obtener  de Él su perdón.  Cuando el Señor perdona a quien se ha arrepentido, olvida su transgresión, es limpiado de todo lo que ha hecho y no se acuerda más de los pecados confesados, y esa es la confianza que tenemos para acercarnos a su trono de la Gracia cada vez que necesitemos su consejo y dirección, que Él no trae a memoria lo malo que se ha hecho sino que su bondad, compasión y misericordia lo guiará siempre por el camino de la verdad y por sendas distintas que muchas veces no se conocen. Para reflexionar:  ¿Cuándo alguien trae a la memoria y  menciona algo que usted ha hecho del cual se ha arrepentido y confesado delante de Dios, cuál es  su reacción? ¿Existe en su vida algo que usted haya hecho en el pasado que lo persigue y no le deja en paz? Recuerde: el Señor Jesús es Fiel y Justo para perdonar sus pecados si se arrepiente de corazón.