Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Oye a tu padre, a aquel que te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.Proverbios 23:22

Hace unos años atrás, los padres tenían injerencia en sus hijos,  aun  cuando éstos eran ya adultos e incluso casados, se respetaba mucho lo que ellos decían, obviamente sin caer en la intromisión, lamentablemente  hoy los jóvenes quieren cumplir rápido la mayoría de edad para alejarse de los consejos de los padres y tomar sus propias decisiones, porque éstas les parecen anticuadas y fuera de onda, y hay quienes cuando sus padres, especialmente su madre, llega a ser anciana y  comienza a sobrevenirle enfermedades que muchas veces devengan de mucha paciencia, ésta se pierde y lo único que quieren es que su madre desaparezca para que no sea una carga para ellos.  El Rey Salomón, en este proverbio enseña que de   ninguna manera se debe menospreciar a la madre cuando haya envejecido, por el contrario, será bien visto delante de Dios, aquellos hijos que velan por sus padres cuando llegan a la ancianidad, pues recuerde, que se debe tratar al prójimo como usted desee que lo traten, por lo tanto, si usted desea que cuando llegue a viejo/a sea cuidado/a por su descendencia empiece a sembrar en sus padres, para que mañana pueda cosechar  a través de sus hijos.