Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.  2 Pedro 3:9

El deseo del corazón de Dios es que toda la humanidad sea salva, lamentablemente hay quienes han pervertido su camino andando por lugares cenagosos, torcidos,  llenos de idolatría e incredulidad.  Pero de ninguna manera Dios se deleita en este proceder, por el contrario, desea que estas personas que le dan la espalda para ir detrás de sus delitos y deleites, se arrepientan y lo busquen de corazón para que gocen y participen de la salvación que Jesucristo ofrece por medio de un acto de fe, creyendo que Él murió en la cruz del calvario resucitando al tercer día y que a través de este sacrificio sus pecados son perdonados.  No importa lo que haya hecho, si de todo corazón se arrepiente delante de Dios y lo busca con toda su mente y corazón.  Crea en el Señor Jesucristo y confiese con sus labios que Él es el Señor y Salvador de su vida.