Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Apocalipsis 22:17

La sed es una necesidad imperiosa de ingerir agua.  El agua es lo único que calma la sed, por lo tanto cuando el ser humano tiene sed de Dios, puede acercarse en forma segura a ese manantial de agua viva que le saciará en forma permanente, y jamás volverá a tener sed, porque  constituye agua de vida.  Esa agua llega a usted solo a través del Señor Jesucristo, quien por gracia se la ofrece a todo el que desea calmar su sed.  Por eso, si usted en estos momentos se encuentra necesitado de la presencia de Dios en su vida, y ha pensado que ya no puede más con sus preocupaciones, angustias y aflicciones, acérquese al Señor Jesús confiadamente, porque él saciará su sed de una manera gratuita, y ese vacío que le atormenta será lleno por su presencia.  Recuerde,  la sed espiritual solo Jesús la puede calmar.  Si usted desea ser saciado, acérquese al Trono de la Gracia, y reciba manantiales de agua viva y la vida eterna, de esta manera podrá dar refrigerio a su alma. Para reflexionar:  ¿Tiene sed de Dios, de contar con su presencia en su vida? ¿Se ha acercado al Señor para que sacie su sed espiritual?