Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.  Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno. Colosenses 4:5-6

La sabiduría es una virtud que hay que practicarla.  En todo momento y en todo lugar hay que saber comportarse   y glorificar el nombre de Dios, pues el hablar del creyente debe ser siempre de una manera que edifique, más no que destruya ni critique.  Hay que saber utilizar el tiempo y no perderlo en vanas conversaciones, por el contrario, mantener un dialogo o una conversación siempre debe ser en tono pacífico y con mucha sabiduría sabiendo cuándo es oportuno hablar y cuando es necesario callar.  La contienda no edifica sino que  enciende el furor, de allí que la sabiduría es importantísima en todas las facetas de su vida, especialmente cuando los que le escuchan son personas que no conocen  Dios. Para reflexionar:  ¿Es usted de los que alza la voz cuando quiere conseguir algo o cuando no está de acuerdo? ¿Se considera una persona sabia para saber manejar situaciones de una manera pacífica y empática?