Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Jeremías 15:19

El profeta Jeremías estaba indignado por lo que estaba atravesando. Dura lucha tenía con el pueblo, y en su desesperación se dirigió a Dios en un tono de incredulidad. En la actualidad, este comportamiento es muy usual en algunas personas, aún en aquellas que tienen una relación cercana con el Señor. Se enojan con Él pensando que tiene la culpa de lo que les sucede, pero esto no es agradable delante de Dios, por esta razón el Señor le dijo al profeta que se convirtiera, que se arrepintiera de la forma en la que se estaba comportando y hablando para que de esta manera Él pudiera restaurarlo. Para que el Señor obre en su vida es necesario el arrepentimiento, sin arrepentimiento es imposible restaurar su vida, es necesario cambiar de actitud frente a Él y admitir que se está actuando incorrectamente. Jeremías se estaba comportando igual que el resto del pueblo, pero era necesario que comenzara a realizar un acto de conciencia y dejar brotar de su interior todo lo bueno que tenía en su corazón, no la amargura, esa tenía que desecharla. Las demás personas del pueblo tenían que ver que él era diferente, que a pesar de sus adversidades, su actitud hacia Dios era la correcta, por eso era necesario que ellos se conviertan a Jeremías y no Jeremías a ellos. Esto que el Señor le dijo al profeta hace miles de años atrás, le dice hoy a usted. Arrepiéntase de su mal carácter, de andarle echando la culpa a Dios por todo y saque de usted las buenas acciones y pasiones, no se deje vencer por el mal, sino por el contrario, venza el mal con el bien. Para reflexionar: ¿Ante situaciones de inconformidad, donde la mayoría de las personas se quejan de todo culpando a Dios por lo que sucede, usted se une a esta murmuración, o se comporta de forma diferente? ¿Ven las demás personas en usted actitudes dignas de imitar?