Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra. Tito 1:15-16

Hay un adagio popular que dice cada ladrón juzga por su condición, es decir este tipo de personas juzgan a los demás de acuerdo a su código de conducta y de ética, van por la vida  aparentando conocer a Dios, incluso hay algunos que son líderes de iglesias pero por dentro su corazón y sus pensamientos son diferentes.  Estos son los legalistas, los que  niegan con sus obras la piedad y el amor de Dios que es lo que debe regir sus actos.  Pero a Dios gracias que su Palabra nos exhorta a reflexionar  y a mostrarnos transparentes, pues no es a los hombres a quien debemos tratar de agradar sino a Dios que todo lo ve, que todo lo sabe y todo lo conoce.  Él conoce bien lo que hay dentro de su corazón, deje ya la hipocresía y viva conforme al amor de Dios y no conforme a la ley porque la ley no salva, no transforma, por el contrario esclaviza, es la gracia de Dios la que lo lleva a tener una relación genuina con el Señor, delante de Él y de los hombres.