Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.  Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.  Gálatas 1:9-10

El evangelio de Cristo es uno solo, por lo tanto, no puede ser interpretado o utilizado para justificar posiciones que buscan agradar a los hombres y no a Dios, de allí que pasajes acerca del divorcio, de las ofrendas y diezmos, a quién se debe bendecir y  a quién no, están en discusión sobre la mesa todos los días por personas que quieren ajustar el evangelio a sus conveniencias.  Pues hay un solo evangelio plasmado en las Escrituras, y para poderlo entender y recibirlo de la manera correcta es necesario la presencia del Espíritu Santo en su vida, porque solo el Espíritu Santo es quien lo llevará a toda la Verdad.   La Biblia fue escrita para enseñar, redargüir, corregir e instruir al hombre para  toda buena obra.  No se puede tratar de agradar a los hombres y a Dios al mismo tiempo, pues no se puede servir a dos amos, pues es inadmisible que se profese ser siervo del Señor Jesucristo y se trate de utilizar la Palabra para interpretarla a pura conveniencia y no bajo el verdadero sentido de lo que quiere expresar el texto y el contexto.   Para reflexionar: ¿Existen pasajes bíblicos que le resultan difícil entender? ¿Le gusta agradar a las personas para lograr su aceptación? ¿De qué manera puede usted agradar a Dios?