Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;  y este fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría.  Lucas 22:3-4

 La traición es uno de los actos más bajos que puede cometer el ser humano.  Muchas veces se traiciona a la pareja siéndole infiel, otras veces se traiciona la confianza de alguien abusando de ella, otras veces se vive la traición de un amigo como fue el caso de Judas Iscariote quien traicionó a Jesús por causa de la  avaricia.  Esta actitud,  dice la Palabra,  que es producto de la influencia satánica que esa persona tiene, pues en el caso de Judas, ya se había visto en su actuar indicios de que el dinero era su debilidad, por eso Satanás utilizó esa vía para inducirlo a traicionar al Señor.  Bajo ninguna circunstancia es aceptable la traición.  Siempre hay que actuar en forma leal y sincera más aún con quienes han depositado su confianza en usted, el faltar a esa confianza trae consecuencias muy duras a toda relación, pues  no es fácil volver a confiar en quien le ha traicionado. Para reflexionar:  ¿En su vida ha experimentado la traición de alguien cercano? ¿Cómo se sintió? ¿De qué manera ha podido superar esta mala experiencia?