Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable.   Eclesiastés 10:1

 

Vivimos en un mundo en que constantemente se está juzgando al prójimo.  Se está pendiente de lo que hace o deja de hacer otra persona, de allí que cuando alguien es considerado centrado, sensato y toma alguna mala decisión y esto le acarrea problemas en su vida, es censurada de tal manera que se enfatiza esta mala situación y se tiende a olvidar todo lo bueno que haya podido hacer en su vida.  Esto ocurre porque   el ser humano es duro al momento de juzgar a los demás.  Una mosca muerta hace heder todo el perfume. Todo un historial de buenos actos se echa a perder en un solo instante, por eso el rey David dijo alguna vez que prefería caer en manos de Dios que tendrá misericordia de él que en mano de los hombres.  Por qué actuar de esta manera con los demás.  Juzgar a alguien por un mal momento o  una mala decisión, olvidando y dejando atrás sus buenos actos es algo inmensurable. Ayudar a la restauración, a tomar correctivos es lo que conviene en estas situaciones, no el juicio, porque lejos de ayudar termina destruyendo a la persona afectada.  Sea usted siempre un ayudador y no un destructor en la vida de los demás.  Para reflexionar:  ¿Ha sido juzgado alguna vez duramente por un error en su vida? ¿Cómo manejó la situación? ¿Fue ayudado a salir de esa situación o por el contrario quedó desvastado?