Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

 

Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. Juan 4:10

No juzgues el libro por su portada, ese es un adagio popular que significa que no se debe juzgar por las apariencias.  La samaritana al ver a Jesús vio un hombre judío cansado que estaba sentado junto al pozo sediento y necesitaba beber agua, no tenía conocimiento de quién era en realidad esa persona que le estaba hablando, más aún si judíos y samaritanos no se hablaban, por eso el Señor le dijo si conocieras el don de Dios, si conocieras el regalo que Dios te quiere dar en este momento, tú se lo pedirías y Él te daría agua viva, agua de un manantial que constantemente está fluyendo , nunca se seca, porque de él emana vida.  Eso es lo que vino Jesús a hacer  a este mundo, a través de su sacrificio en la cruz del Calvario, vino a calmar a todo sediento que tiene sed de la Verdad que solo está en Jesucristo.  Jesús es ese manantial por donde fluye agua viva, cualquiera que tenga sed de Dios venga a beberla a través de Jesucristo, no hay otro camino.  Él es esa fuente inagotable de vida.  El regalo que Jesús le puede dar es la vida eterna y cuando usted lo recibe en su corazón, el Espíritu Santo de Dios viene a morar en usted y es quien lo lleva a toda la verdad. Para reflexionar:  ¿Siente que algo le falta en su vida? ¿Tiene deseos de conocer a  Dios a través de su Hijo Jesucristo? Venga a Él con toda confianza para que pueda saciar su sed y llenarse del conocimiento de Cristo.