Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

 

Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.  3 Juan 11

Imitar a alguien es comportarse  de igual forma que la persona a quien se está imitando.  El apóstol Juan se dirige a Gayo recomendándole que no imite lo malo que hacía Diótrefes al oponerse al evangelio porque evidentemente esta persona no mantiene una comunión íntima con Dios,  por lo tanto el amor de Dios no está en él, más por el contrario, Demetrio ha dado un buen testimonio por su amor y apoyo a la iglesia de Cristo.  Hay quienes dicen conocer a Dios, incluso ocupan un lugar importante dentro de la Iglesia, pero por su forma de actuar parecería que nunca han tenido una relación personal con el Señor.  A este tipo de personas es mejor evitarlas porque aman estar en los primeros lugares pero son hipócritas sin amor, se oponen a la verdad, lamentablemente hay quienes se dejan persuadir fácilmente por este tipo de personas dejando su comportamiento mucho que decir.  No se deje vencer por el mal, antes bien, hay que vencer el mal con el bien, para de esta manera ser dignos hijos de Dios. Para reflexionar:  ¿Conoce usted a alguien que siempre está oponiéndose a todo y utiliza su posición para hacer lo malo? ¿Cómo actúa usted frente a esta persona? ¿Si tuviera la oportunidad de hacerle un bien lo haría?