Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

 

Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas.  Eclesiastés 10:4

La mansedumbre es una virtud que muy poco se practica hoy en día.  El ser humano tiende a responder a la ofensa de la misma manera, más aún en las esferas políticas.  Practicar la mansedumbre en ningún momento quiere decir que la otra persona necesariamente tiene la razón, sencillamente,  la mansedumbre le permitirá actuar con calma y sabiduría ante una persona que está en autoridad. Generalmente las personas que están en autoridad y ocupan posiciones elevadas,  abusan de ella queriendo imponerse a toda costa, aun cuando muchas veces estén equivocados, es allí precisamente donde la mansedumbre juega un papel importante.  Esta, dice la Palabra que hará cesar grandes ofensas,  porque los altercados y pleitos  terminan casi siempre en enemistades y si se trata de un jefe en el ámbito laboral hasta podría perder su trabajo.  Nunca salga de su lugar, aprenda a controlarse y no actuar de la misma manera de quien esté actuando mal.  Para reflexionar: ¿Ante un agravio, de qué manera actúa usted? ¿Se considera una persona mansa? ¿En qué circunstancias  puede empezar a practicar la mansedumbre en su vida?