Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Hechos 5:14-15

Después de la muerte y resurrección de Jesucristo, sus apóstoles   continuaron predicando el evangelio por toda Jerusalén y por las ciudades aledañas y les llevaban muchos enfermos y endemoniados y el número de las personas que creían en el Señor Jesús iba en aumento.   Estos apóstoles hacían milagros curativos en el nombre de Jesús, y era tanta la esperanza de sanidad de los familiares y amigos de los enfermos, que los ponían en las calles para que el pasar Pedro, aunque sea su sombra los sanase.  No era que la sombra de Pedro como tal los sanaba, era la fe puesta en Jesucristo la que los  sanaba.  Si usted está esperando recibir un milagro de sanidad en su vida, sepa que es su fe en el Señor Jesús la que le va a sanar, donde quiera que esté, sea en una cama de hospital, o en su casa, es su fe puesta en el médico por excelencia, la que le va a permitir recibir su milagro. La fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, y ésta viene por el oír la Palabra de Dios, de tal manera que alimente su fe leyendo la Palabra de Dios todos los días para que aprenda a conocer al Señor y pueda llegar a tener una relación íntima y personal con Él.