Opinión

NUESTRA REFLEXION DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

 

 

 

Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para enredar a los simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio contra el pobre.  Pero el generoso pensará generosidades, y por generosidades será exaltado. Isaías 32:7-8

En el mundo hay básicamente dos tipos de personas.   Unos son ruines, intrigantes, traman siempre toda clase de maldad en contra de otros, convencen  con su retórica a los ingenuos que creen sus mentiras, sin afecto natural y sin  respeto a  Dios,  pero también hay otro tipo de personas que son los generosos, éstos  actúan con generosidad y debido a esta gran virtud son  reconocidos por los hombres y por Dios. Un corazón generoso siempre está recibiendo más,  pues las bendiciones espirituales y por qué no las materiales que hay en sus vidas son producto de su generosidad, pues han aprendido que es mejor dar que recibir, han llegado a experimentar el gozo que se siente en poder ayudar a quien lo necesite. Para reflexionar:  ¿Qué pasos podría empezar a dar en su vida para practicar la generosidad? ¿De qué manera le gustaría ser recordado cuando ya no esté en este mundo.