Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

 

Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis  mandamientos;  Porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán.  Proverbios 3:1-2

 

Vivir la vida por vivir no tiene sentido.  La Palabra de Dios nos enseña que Jesucristo  vino a enseñar el evangelio de la paz y del amor, de allí que los diez mandamientos entregados a Moisés, los resumió en dos: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente,  y amarás al prójimo como a ti mismo.  Si aprende a vivir la vida desde la perspectiva del amor, tanto hacia Dios como  hacia los hombres, entonces podrá llegar a la vejez en paz, pero de lo contrario, si su vida se caracteriza por la amargura, el mal genio, la crítica, la queja, la falta de perdón, odio y resentimiento, con toda seguridad, su salud se verá afectada y no podrá vivir en paz, sino mortificada por esta serie de sentimientos que envenenan el alma.  Para reflexionar:  ¿Cuál es la actitud que usted tiene frente a las adversidades de la vida? ¿Ha aprendido a perdonar cuando le hacen daño? ¿Tiene suficiente amor en su corazón para llevar una vida piadosa?