Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. Juan 15:13

El Señor Jesús, estaba hablando a sus discípulos, acerca del amor. Les dijo que su mandamiento era amarse los unos a los otros, como Él los amaba, porque no hay mayor amor que poner la vida por sus amigos. Ese es el amor que tiene el Padre para con nosotros, que envió a su Unigénito a dar su vida para que todo aquel que en Él crea tenga la vida eterna. Un amigo comparte todo con quien ama como amigo, eso hizo Jesús con sus discípulos, por eso ya no les llamaba siervos sino amigos porque les enseñaba las cosas que había oído de su Padre que está en los cielos. Ese amor Ágape con el cual Dios nos ama es el amor más puro y sublime que pueda haber, pues es un amor que lo entrega todo, incluso en una forma sacrificial. El amor más parecido al amor de Cristo es el que puede experimentar un padre o una madre cuando penosamente pierde su vida para que su hijo pueda vivir, de igual manera ocurre con algunos amigos cuando por salvar al otro han puesto en peligro sus vidas al punto de perderla. Esta es la clase de amor que Jesús nos enseña en Su Palabra, ese amor entregado, ese amor que es capaz de entregar todo, con tal de que la otra persona no sufra y esté bien. Ese es el amor ágape, amor que devenga una entrega total. Para reflexionar: ¿Ama a alguien con amor sacrificial? ¿Ha llegado a sentir el amor de Cristo en su vida? ¿Piensa que existe en el mundo alguien que le pueda amar más que el Señor, quién se entregó en la cruz por amor a usted?