Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”   Proverbios 17:17

 

El Proverbista hace un contraste entre un amigo y un hermano de sangre, pues un amigo verdadero es aquel que está en tiempos buenos y en tiempos malos, ha de condolerse por sus tristezas, pero también ha de alegrarse en sus triunfos y momentos de felicidad.  Por otro lado,  un hermano cuando ve sufrir  a su hermano de sangre, vive en carne propia el dolor que este está atravesando porque han crecido juntos, han vivido juntos muchas cosas, por sus venas corre la misma sangre, fueron procreados por los mismos padres, entonces hay un lazo entre ellos muy fuerte que no lo puede romper fácilmente la adversidad, por el contrario los une más, por eso ese amigo sincero en momentos de adversidad ha de actuar como si fuera su hermano, porque lo une también un gran amor fraternal.  Esta clase de amistad es la que hay que valorar y conservar, aquellos que han de actuar como si fuera su propio hermano. Para reflexionar: ¿Cuenta usted con un amigo de verdad que está con usted en las buenas y en las malas? ¿Cómo corresponde usted a esta amistad?