Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Mateo 4:23

El Señor Jesús recorrió toda Galilea y otros lugares predicando el evangelio del reino. Su prédica consistía en el arrepentimiento para el perdón de los pecados. Lo hacía al aire libre o también en las sinagogas, donde la gente se reunía, pero el Señor no solamente predicaba sino que también hacia muchos milagros, señales, prodigios y maravillas. No había enfermedad ni dolencia que Él no pudiera sanar, porque para Él no hay nada imposible. En la actualidad también muchos son sanados en su nombre, pero lo más importante es que las personas sean salvas, que gocen de la vida eterna. Ese es el mayor y más grande milagro que Jesús puede hacer en la vida de alguien, que el mensaje de su predicación, que está plasmado en su Palabra, la Biblia, sea impregnado en el corazón de cada persona que crea que Jesús es el Señor y el mesías prometido, el Salvador del mundo. No es suficiente buscar un milagro de sanidad, es necesario buscar al dador del milagro, al Señor Jesús, quién en la cruz del Calvario cargó con todas las enfermedades, y por su llaga hemos sido sanados. Si usted puede creer esta verdad entonces busque su milagro de sanidad, y busque a Aquel que le pueda sanar y libertar, Jesús, el Único Dios Verdadero.