Opinión

NUESTRA REFLEXION DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

“Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura”  Marcos 2:21

Jesús estaba en la casa de Leví a quien había invitado a seguirlo, y con ellos estaban algunos publicanos y pecadores comiendo,   situación que molestó a los escribas y fariseos porque decían que cómo podía comer con los pecadores y por qué los discípulos de ellos y de Juan ayunaban y los discípulos de Jesús no, entonces Jesús les da una magnífica explicación -Acaso pueden ayunar los que están de bodas mientras está con ellos el esposo?  pero ya llegará el día en que lo puedan hacer-   No se pone remiendo de paño en vestido viejo, es decir, no se puede imponer a los que todavía están débiles en la fe ciertas disciplinas cristianas que pueden provocar rechazo al llamado, pues es posible que obligarlos a ayunar mientras estaban siendo discipulados era contraproducente.  De la misma manera que Jesús trataba a sus discípulos con paciencia y perseverancia, nosotros debemos tratar a los nuevos creyentes, no imponerles cargas religiosas mientras son niños en la fe, pues esto podría traer consecuencias no deseadas, podría echarse a perder todo el trabajo realizado con ellos, pues  la carga que el Señor nos pone es ligera y su yugo es fácil de llevar.