Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadi es para mí mi amado. Cantares 1:14

Que hermoso es este poema escrito en el Cantar de los Cantares.  La sulamita se expresa de su amado como un racimo de flores de alheña.  Estas flores son tan fragantes, tan olorosas que para ella su amado tenía ese olor, de la misma manera que los creyentes que han recibido a Jesús como su Señor y Salvador lo tienen porque son  grato olor de Cristo.  Estas flores desprenden un olor tan rico que aún en la actualidad como en aquella época las mujeres las llevan en su mano o en su pecho para mantenerse perfumadas o también las usan en sus casas para aromatizarla.  Este es el amor, muy hermoso que sentía la doncella por su amado, de la misma manera que Cristo ama a su iglesia.  Este tipo de amor, incondicional, total y eterno es el amor que Dios tiene por la humanidad, de tal manera que dio a su Unigénito hijo, al Señor Jesucristo, para que todo aquel que en Él crea pueda recibir el regalo de la salvación, y de esta manera desprender esa fragancia a vida y no el putrefacto olor de la muerte que desprende todo aquel que  está muerto espiritualmente sin Cristo.