Opinión

NUESTRA REFLEXION DIARIA

Pra. Miriam Florencia

He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. Amós 8:11

Hay quienes no quieren saber nada de Dios, es más, algunos se han atrevido a pensar y a decir que no hay Dios, pero llegará el tiempo en que todos desearán escuchar  palabra de Dios, porque serán días tan malos, que buscarán desesperadamente al Señor.

El alimento es para el cuerpo, lo que la Palabra de Dios es para el alma y el espíritu.  La Palabra de Dios regenera y transforma, pero ellos, el pueblo de Israel, y también el resto de personas que no son judías, tendrán hambre y sed de saber cuál es la voluntad perfecta de Dios para sus vidas, porque andan errantes sin saber a dónde ir, sin saber el camino que el Señor ha trazado para ellos.

El profeta Amós se refiere en este pasaje a los últimos tiempos, y aún en la actualidad, hay mucha gente que tiene sed y hambre de Dios, y buscan estar en su presencia, porque solo así hayan descanso para su alma.  Es imposible no sentir paz cuando se tiene un encuentro personal con el Príncipe de paz, el Señor Jesús.