Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

 

En toda angustia de ellos Él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. Isaías 63:9

Es muy común escuchar la frase “lo que le hacen a mis hijos es como si me lo hicieran a mí”.  Es que  a ningún padre le gusta ver sufrir a sus hijos, es como si ellos sintieran y vivieran en carne propia el dolor que ellos están sintiendo.  Esto mismo siente el Padre celestial, cuando sus hijos sufren angustia.  El profeta Isaías dice que en toda angustia, en toda situación dolorosa por la cual pasan sus hijos, Él fue angustiado, y no solamente que fue angustiado sino que los salvó.  Esto no solamente se refiere al pueblo de Israel, el corazón del Padre es el mismo tanto para su pueblo escogido, Israel, como para su pueblo gentil, por eso  nos ha redimido a través del sacrificio en la cruz del Calvario del Señor Jesucristo.  Es la sangre derramada por Jesús la que levanta al hombre, en su estado de angustia, para llevarlo a un estado de  paz que solo Él la puede dar.