Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil

 

Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron.  Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.  Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.  Mato 19:13-15

Gran  importancia daban estos padres a la bendición de Jesús sobre sus hijos que  los llevaban para que les impusiera sus manos y orase por ellos.  De igual manera si usted tiene hijos, presénteselos al Señor, para que Él pueda  bendecirlos, aunque esta presentación no signifique el bautismo.  Los discípulos no querían que el Señor sea interrumpido, para ellos el que Jesús atendiera a los niños era pérdida de tiempo, pero no así para el Señor quien no rechaza a nadie que se le acerque.  Jesús le pide a los discípulos que no impidan que los niños se acerquen a Él porque de los tales es el reino de los cielos.  El comportamiento de un niño es diferente a un adulto, ellos generalmente confían en sus padres, no cuestionan nunca lo que ellos dicen, aceptan la voluntad de ellos, no se imponen, así mismo el Señor desea que nos conduzcamos con Él, obedeciendo su Palabra y confiando ciegamente  porque nadie mejor que Él para saber qué es lo que más le conviene.  Así que acérquese confiadamente ante el Señor Jesús para que Él al igual que a aquellos niños, pueda bendecir su vida y llevarlo al lugar que tiene preparado para usted.