Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:1-4

El apóstol Juan vio en su visión de los hechos que iban a suceder un cielo nuevo y una tierra nueva donde el mar ya no existía más. Una de las cosas que como creyentes debemos esperar es la consumación de esta profecía. Llegará el momento en que la Tierra sea purificada a través del fuego, y todo lo que en ella hay será consumido y desaparecerá, entonces un cielo nuevo y una tierra nueva surgirá donde no habrá mar, porque el mar simboliza inseguridad, maldad, traición, rebelión, y esta nueva Tierra estará libre del pecado, allí no habrá más llanto ni dolor, porque el mismo Dios estará con su pueblo santo, apartado para Él. No importa lo duro que pueda ser la vida hoy para muchos, porque hay una esperanza eterna de que ese sufrimiento terminará cuando vivamos en la eternidad con Dios. Para reflexionar: El tiempo pasa de una manera muy rápida, porque nuestro tiempo no es el tiempo de Dios. Todo terminará, cualquiera que sea su situación, espere en el Señor, y descanse en Él. Días mejores están por venir si se acerca a Él hoy confiadamente.