Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Isaías 9:6

Esta profecía se ha cumplido en su cabalidad. Hace más de dos mil años nació el Salvador del mundo, el mesías prometido. Nos fue dado por parte de Dios el regalo más hermoso y maravilloso que se pueda recibir, a su mismo Hijo, quien no aferrándose a su condición de Dios tomó la forma humana y nació de una virgen. Este niño trajo el principado sobre sus hombros, la responsabilidad y la misión de darnos vida eterna a través de su muerte en la cruz del Calvario para el perdón de los pecados. El Señor es nuestro Consejero, quién mejor que Él para guiar nuestro camino, porque su consejo es sabio. Él es la misma Sabiduría, por eso su sabiduría es de carácter sobrehumano, Admirable. También será llamado Dios Fuerte, Dios Todopoderoso, infinito en poder. No solo que tiene infinito poder, sino que también actúa como Padre perpetuamente. Él es un Buen Padre, amoroso, cuya presencia irradia paz. Es Príncipe de paz, porque su Reino es un Reino de paz y amor. Para reflexionar: ¿Conocía usted todos estos nombres dados al mesías y salvador del mundo, el Señor Jesús? ¿Ha podido experimentar en su vida a Jesús como su Padre Eterno? ¿Busca el consejo y la paz de Jesucristo en momentos difíciles?