Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

 

Porque Mardoqueo el judío fue el segundo después del rey Asuero, y grande entre los judíos, y estimado por la multitud de sus hermanos, porque procuró el bienestar de su pueblo y habló paz para todo su linaje. Esther 10:3

Mardoqueo pasó de estar sentado a las afueras del palacio a ser el segundo después del rey de Persia, y todo esto lo hizo gracias a su proeza de evitar que el pueblo judío fuese exterminado por la maldad de los enemigos. Mardoqueo no se valió de su posición para conseguir beneficios personales ni oprimir al pueblo, por el contrario, siguió siendo un hombre humilde y sencillo, pues la Palabra dice que él era grande entre los judíos y estimado por ellos, porque siempre procuraba el bienestar del pueblo.  Cuando alguien llega a estar en tan alta posición es tan necesario  tener presente siempre que lo que debe primar es el bien colectivo, el bien de la nación, y no mezquinos intereses personales que lo único que traen consigo es la destrucción de un pueblo, por eso Mardoqueo era querido y respetado no solo por el rey Asuero sino por todos los judíos.  Otra característica que tenía Mardoqueo es que hablaba paz para todo su linaje, es decir, bendecía constantemente a  su pueblo, siempre hablaba palabras de bien y no de maldición, los llenaba de fe y esperanza porque sabía que tenían un Dios al cual adoraban y glorificaban.  Para reflexionar:  ¿Se encuentra usted en un lugar de prominencia frente a otros? ¿Cuál es su actitud hacia los demás? ¿Habla palabras de paz a su linaje, o por el contrario siempre está hablando de lo difícil que es la vida?