Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

 

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:4

 Por causa de la desobediencia de Adán y de Eva entró en la vida del ser humano el pecado, y éste lo separó de la comunión que tenía con Dios.  El pecado dio paso a la enfermedad, a la muerte, a las tristezas, al dolor, al trabajo pesado, pero  a través del sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario, todo esto cambió porque su sangre le ha redimido, lo ha limpiado, para que  creyendo en su muerte y resurrección, usted tenga la oportunidad de ser hecho hijo de Dios y de disfrutar de la vida eterna,  en un cielo y en una tierra nueva, donde ya no habrá más llanto ni dolor, porque allí ya no habrá pecado que cause tanto sufrimiento, todo eso será cosa del pasado, entonces ya no habrá motivo para llorar porque no habrá ni enfermedades, ni muerte, ni preocupaciones que le causen dolor, todo será hecho nuevo, como fue diseñado originalmente para el hombre, disfrutar de una vida plena y abundante en presencia del Dios Altísimo.