Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

 

La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón. Proverbios 19:3

Una de las blasfemias más grandes que comete el ser humano es echarle a Dios la culpa de lo malo que le puede suceder en la vida, y no reconocer en su corazón que si le va mal en la vida es porque tomó la decisión equivocada de caminar por un camino que no estaba trazado para usted. En algún momento de la vida se desvió y tomó sus propias decisiones, y todo acto tiene una consecuencia sea buena o sea mala, de allí la importancia de reconocer que si en algún momento se obró mal, confesar delante de Dios que se equivocó y que ahora está sufriendo las consecuencias de esas malas decisiones, nunca es tarde para el arrepentimiento y pedir otra oportunidad, y permitirle al Señor que cambie su vida en bien para que pueda disfrutar de una vida plena y abundante, siguiendo el camino que el Señor tiene trazado para usted.