Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia L./ Guayaquil

 

He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; más el justo por su fe vivirá. Habacuc 2:4

El pavo real es un animal hermoso. El macho tiene un plumaje que lo llena de majestuosidad y está relacionado con la belleza, la vanidad y el orgullo de su especie, de allí el adagio popular que se utiliza cuando alguien anda por la vida enorgulleciéndose de todo “va como un pavo”. Pero resulta paradójico que el orgulloso se crea un pavo real mientras que la Palabra de Dios lo tilda como una persona cuya alma no es recta, ya que este tipo de personas viven el día a día jactándose de que no necesitan de nada ni de nadie para salir adelante, más aún para obtener la salvación, pues piensan que no hay una vida más allá de la muerte, sus logros les han hecho llenarse tanto de orgullo que generalmente no son personas espirituales, no tienen una buena relación con Dios, mientras por otro lado, los justos, las personas que han sido justificadas delante de Dios por medio del sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario vivirá esperando ese día glorioso en que el Señor venga por su iglesia, esa esperanza es la razón de su fe, es la que le hace pensar que en este mundo solo son peregrinos, porque más allá del sol tienen una patria celestial que está preparada para todo aquel que vive por la fe en Jesucristo. Reflexione en esto: ¿Los méritos alcanzados en este mundo, le han hecho pensar que los tiene porque usted ha tenido mayor capacidad intelectual que otros? ¿El orgullo que siente por lo que ha logrado le ha llevado a mirar por debajo de sus hombros a las demás personas? Sepa que todo lo que uno pueda alcanzar en este mundo, lo tenemos por la gracia y el favor de Dios, y nada va a llevarse cuando cruce el umbral de la muerte, solo la fe en Jesucristo le hará permanecer en la eternidad.