Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

No mintáis los unos a los otros, habiendo despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno. Colosenses 3: 9-10

El apóstol Pablo exhorta a los creyentes a deshacerse de aquellas cosas que afectan no solo a quien las practica sino también a los que están a su alrededor. Si leemos el contexto de este pasaje bíblico veremos que la lista de las cosas que uno tiene que desechar de su vida comienza con ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas y mentira, de todas estas cosas el apóstol dice que hay que salir de ellas, que ya no se las practique más, déjelas morir para que de esta manera se dé cabida a nueva forma de comportarse, de acuerdo a la nueva criatura que ha empezado a renacer desde el momento en que recibió a Cristo en su corazón y comenzó a caminar en medio de la verdad, renovándose cada día como quien sufre una metamorfosis, tanto en su forma de pensar como de actuar, pues si Cristo vive dentro de usted, su vida entera debe reflejar su presencia, siendo embajadores de Cristo en este mundo lleno de mentiras, maldad, malas intenciones en contra de su prójimo. Sean sus actos y su forma de hablar diferente a las personas que no conocen a Cristo, pues es necesario renovarse cada día para ir creciendo hasta llegar a ese grado que el Señor quiere y desea que lleguemos, hasta el pleno conocimiento de Él.