Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. Hebreos 12:11

Quién no ha sido disciplinado por sus padres alguna vez, y esta disciplina o castigo causó dolor y tristeza. De la misma manera nuestro Padre Celestial disciplina a sus hijos, pero esta disciplina aunque también causa dolor y sufrimiento al final trae un fruto apacible, porque toda disciplina tiene un propósito, y ese propósito es lograr una comunión más íntima con Dios. El Rey David amaba al Señor, él era un adorador, sin embargo un día cometió tal pecado que mereció la disciplina de Dios, y ¡qué disciplina! su hijo producto del pecado con Betzabé murió, pero después de tanto dolor y sufrimiento el rey David fue levantado y su relación con Dios más fortalecida. No reniegue de Dios si está atravesando momentos de disciplina, recuerde que el Señor a quien ama disciplina, pero nunca lo hará con la intención de dañarlo, de lastimarlo como muchos padres terrenales, sino con amor, para que usted sea instruido y encaminado hacia los planes y propósitos que Él tiene para su vida.